Ayer por la tarde salimos a cantar el aguinaldo por
Villapresente. Recorrimos gran parte del lugar dando la murga a los vecinos que
nos pagaron con la indiferencia en unos casos, con alguna moneda en otros. A
éstos, nuestro agradecimiento; a aquéllos, también, porque nos han enseñado
algo tan valioso como la manera de no comportarse nunca con los demás. Decir
“Feliz Navidad” o “Felices Fiestas” es sólo cuestión de educación incluso con
quienes llaman a tu puerta, quizá importunándote, para desearte lo mejor a la
vez que destrozan un villancico popular.
Fue una tarde de perros: hacía un frío terrible, tanto que
los panderos sonaban más desacompasados y a contrapunto que de costumbre por la
insensibilidad que las bajas temperaturas producían en nuestros dedos. También
fue una tarde armonizada por los perros, chuchos, caniches y demás cánidos que
nos salieron al paso: vimos más perros que personas, con la particularidad de
que a los canes no parecían agradarles nuestros cantos (ni a algunos vecinos).
La tarde se saldó con un montante de 90,85 mortadelos.
La próxima convocatoria es el 23 de diciembre, a las 18,30
de la tarde en La Robleda de Santillana, exactamente en la marquesina de
autobuses. Esperamos que al terminar sepáis despediros diciendo “hasta luego”,
“adiós” o “yo me quedo aquí”. La educación bien entendida empieza por uno
mismo.

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